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SOBREPESO, OBESIDAD Y TENDINOPATÍA

SOBREPESO, OBESIDAD Y TENDINOPATÍA

Carlos del Pino Molinos

Las tendinopatías son una patología muy común en nuestra práctica clínica como fisioterapeutas.

Se caracterizan por una inflamación y dolor a nivel del tendón, que cursa con incapacidad funcional en mayor o menor medida.

Suelen presentarse en estados muy agudos, con mucho dolor e incapacidad, y es común encontrarlo tanto en personas sedentarias, como en deportistas.

Los tendones son estructuras que transmiten carga entre un hueso y un músculo, generalmente, y una alteración de esta carga va a dar como resultado una tendinopatía.

Normalmente el dolor aparece cuando hay un exceso de carga, aunque esta carga excesiva estará determinada por diferentes factores, y dependerá de las capacidades que nuestro paciente puede soportar: un cuerpo poco entrenado puede “entender” un partido de fútbol como un exceso de carga, mientras que para los tendones de Cristiano Ronaldo esto no supone una carga alta.

Por otro lado, este exceso de carga puede ser agudo, debido a un esfuerzo puntual, o crónico, tras de un proceso de sobrecarga a largo plazo.

Esta patología, en su variante más crónica, es común en personas con sobrepeso, y hoy quería hablar un poco sobre por qué esto es así, y sobre cómo el exceso de peso determina tu riesgo de sufrir tendinopatía más allá del número que marca la báscula.

Y es que podríamos pensar que, como hemos dicho, la carga es un factor importante en la aparición de esta patología, y un mayor peso implica una carga mayor sobre los tejidos.

No obstante, no podemos solo fijarnos en este aspecto, ya que las personas con sobrepeso u obesidad presentan más tendinopatías también en tendones que no soportan tanta carga, es decir, en tendones donde el peso no es un estímulo constante.

¿Y por qué ocurre esto?

El tejido adiposo como precursor de la inflamación

El tejido adiposo (la grasa) es indispensable en el ser humano. Es una reserva energética muy potente, y forma parte de la estructura de la célula como principal componente de la membrana plasmática.

No obstante, este tejido también favorece la liberación de citoquinas pro – inflamatorias, como la IL6, el TNF, y la leptina.

Las citoquinas son “mensajeros” que desencadenan la respuesta inflamatoria del sistema inmune, que actúa liberando macrófagos y otras células que participan en la reacción inflamatoria.

Debido a un exceso de tejido adiposo, es más común que esta respuesta inmune esté presente en personas obesas, y además es común que esta inflamación se prolongue en el tiempo y dé lugar a lo que se conoce como inflamación crónica de bajo grado.

Este tipo de inflamación se va a producir a nivel de todo el organismo, incluidos los tendones, por lo que va a ser la principal culpable de la aparición de tendinopatías en personas con sobrepeso.

Inflamación crónica de bajo grado y tendinopatía

La inflamación crónica es un proceso que se prolonga más allá del tiempo estimado de inflamación aguda (15 días).

Los adipocitos son los principales responsables de esta prolongación, debido a que su presencia favorece la constante acción de macrófagos y sustancias proinflamatorias.

Cuando hay inflamación crónica, el estado metabólico de todos los tejidos se altera, y esto incluye a los tendones.En el caso de las personas obesas, el tejido tendinoso se encuentra degenerado debido a esta inflamación, por lo que es probable que aparezcan alteraciones que deriven en dolor y pérdida de función.

De este modo, la influencia del sobrepeso va más allá del peso, y la clave está en la acción del tejido adiposo.

El exceso de este tejido, y su acción pro- inflamación, va a dificultar la adhesión de células de colágeno, favorecerá la degeneración de los tenocitos (células del tendón), y también va a influir en la comunicación entre estas células, dando lugar a una estructura tendinosa degenerada, así como una peor función.

La alimentación y el ejercicio, protectores frente a la inflamación (y las tendinopatías)

No es el objetivo principal de este post, pero es imprescindible tener clara la importancia de una correcta alimentación y del ejercicio físico en el control de la inflamación, y en la prevención de enfermedades asociadas a ésta (incluida la tendinopatía).

Cuando nuestra alimentación es rica en sal, azúcar y productos ultraprocesados, el intestino trabaja en exceso, acumulamos más células adiposas, y favorecemos la inflamación.

Tomar más frutas y verduras, evitar hidratos refinados y hacer suficiente ejercicio, sería una buena base para empezar a “desinflamar” nuestro organismo (Como yo no soy experto en nutrición, dejo las recomendaciones más precisas en manos de los profesionales del ramo).

Por otro lado, el ejercicio físico tiene numerosas ventajas antiinflamatorias, y favorece la degradación de tejido adiposo. Por tanto, mantener la actividad física elevada nos va a ayudar a evitar la degradación de los tendones, además de hacerlos más fuertes (un tendón entrenado resistirá mejor las cargas que uno que no lo está).

Por ello, no te centres en mirar la báscula, y ten en cuenta que en tu mano está prevenir las tendinitis mediante una exposición adecuada a la carga y una alimentación óptima.

No dejes de consultar a profesionales si tienes problemas con tus tendones, y huye de aquellos que te digan que te pares para recuperarte.

Te agradezco que me hayas leído hasta aquí, te mando un abrazo, y te recuerdo: #MueveteMucho

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