Beneficios sobre la salud del consumo moderado de cerveza

Laura
| julio 5, 2021

BENEFICIOS SOBRE LA SALUD DEL CONSUMO MODERADO DE CERVEZA

Elena Poto Joana

La cerveza es una bebida natural que lleva en la dieta humana desde el año 5000 a.C. y
es que los primeros datos que se conocen datan de la época de los sumerios, en la baja
Mesopotamia. Su consumo va en aumento, siendo EE. UU. el país del mundo donde
mayor cantidad se consume de este líquido. Según datos del Ministerio de Agricultura
en el año 2019 en España se alcanzaron los 58L/per cápita, cifras inferiores a las de otros
países de Europa, por las pautas moderadas de consumo propias de nuestra dieta
mediterránea.
Este desorbitado consumo a nivel mundial ha hecho que cada vez sean más los estudios
destinados a buscar los beneficios de un consumo moderado de esta bebida, ya que no
se debe olvidar que al igual que el vino contiene etanol, una molécula bien conocida por
sus propias tóxicas y carcinogénicas.
La cerveza se compone mayoritariamente de agua (alrededor del 90%), hidratos de
carbono (procedentes de la fermentación de cereales como la cebada entre otros),
etanol, vitaminas (destacando el ácido fólico y la colina), minerales (como calcio, hierro,
magnesio, fósforo, potasio, zinc, cobre o selenio entre otros) y componentes bioactivos
como los polifenoles o algunos ácidos orgánicos como la humolona o la cahumolona,
responsables del amargor típico de esta bebida. A continuación se expondrán diferentes
beneficios atribuidos a algunas de estas sustancias.

Beneficios del consumo de la cerveza en mujeres

Uno de los componentes mencionados anteriormente que mayor interés han
despertado en la comunidad científica internacional por su potencial efecto beneficioso
son los polifenoles. Son los encargados de dar la astringencia, el sabor y el cuerpo a la
cerveza y son estudiados por sus propiedades antiinflamatorias y antioxidantes.
De entre todos los polifenoles, hay un grupo particular con un atractivo especial por su
parecido a los estrógenos (principal hormona femenina, producida por los ovarios) y
existen diferentes estudios que demuestran el beneficio de estos compuestos en
mujeres, especialmente durante la menopausia. Esta etapa constituye un factor de
riesgo para el desarrollo de osteoporosis, debido a una pérdida de secreción de esta
hormona. Se cree que el efecto protector que ejercen los estrógenos es debido a que
incrementan la expresión del receptor de vitamina D en la mucosa duodenal,
favoreciendo el correcto mantenimiento de la salud ósea.
Diversos estudios muestran que el consumo moderado de cerveza en estas mujeres
tiene un efecto positivo en la densidad mineral ósea y previene el desarrollo de
osteoporosis. Estos efectos sólo se han observado con bebidas con un contenido de
alcohol moderado, como la cerveza y el vino y la cantidad ingerida no debía superar el vaso. Además, para la obtención de resultados positivos, los sujetos debían acompañar
el consumo de cerveza de un estilo de vida saludable.

Efectos de los polifenoles sobre la microbiota humana

En el intestino humano viven una gran cantidad de microorganismos en simbiosis con el
hospedador, a los que se ha denominado microbiota intestinal. Su funcionalidad es muy
amplia, encontrándose roles que van desde la protección frente a patógenos o funciones
metabólicas o moduladoras del sistema inmunitaria.
En los últimos años la investigación sobre la microbiota ha avanzado a pasos
agigantados, estudiándose el papel de los polifenoles sobre ella. Estos compuestos
llegan intactos al intestino grueso, donde entran en contacto con la microbiota que los
descompone en sustancias más pequeñas como los ácidos grasos de cadena corta,
principal alimentos de estos microorganismos, favoreciendo así su diversidad y
proliferación.
La última evidencia científica muestra como los polifenoles de la cerveza pueden ayudar
a prevenir enfermedades como el Síndrome Metabólico. Esta patología (consistente en
una agrupación de factores de riesgo de enfermedad cardiaca, diabetes y otros) se ve
favorecida por una disbiosis intestinal que provoca una alteración del metabolismo
lipídico y una inflamación de bajo grado, cronificada en el tiempo. Sin embargo, estos
beneficios de enriquecimiento de la microbiota intestinal se han observado
principalmente en cervezas no alcohólicas.

El papel de la cerveza como posible factor preventivo de enfermedades neurodegenerativas

El Alzheimer es una enfermedad que surge como consecuencia de una degeneración
neurológica que se manifiesta como deterioro cognitivo y trastornos conductuales. Se
caracteriza por una pérdida de la memoria inmediata así como de otras capacidades
mentales a medida que se atrofian las neuronas de diferentes áreas del cerebro.
Uno de los posibles factores causales de esta patología es el aluminio, uno de los
minerales con mayor presencia en nuestro planeta y que según apuntan diversos
estudios epidemiológicos, ejerce un papel neurotóxico por su acumulación en el
cerebro, desencadenando una cascada de reacciones que darían lugar a la proteína Aβ
(principal agente etiopatogénico de esta enfermedad).
El silicio contenido en la cerveza parece tener un papel clave en la disminución de la
biodisponibilidad del aluminio, bloqueando su absorción a nivel intestinal, por ello
algunos autores proponen el uso del silicio como agente terapéutico para la enfermedad
de Alzheimer. Los estudios muestran que este efecto producido por el consumo de
cerveza es menor que si se suplementa a los pacientes con silicio, aún así se obtuvieron
resultados significativos y favorables.

Consumo de cerveza y riesgo cardiovascular

Desde el descubrimiento de la paradoja francesa en la década de los noventa, se ha
incrementado de manera exponencial el número de estudios sobre los beneficios del
consumo de bebidas alcohólicas como la cerveza y el vino, por su aparente papel en la
disminución del riesgo cardiovascular.
En general, la evidencia publicada hasta el momento sugiere que esta relación entre el
consumo de alcohol y la morbilidad y mortalidad de la enfermedad cardiovascular se
basa en una “curva con forma de J”. Es decir, la relación sostiene que los bebedores de
cantidades moderadas tienen menor riesgo de padecer patologías cardiovasculares que
los que son abstemios o grandes bebedores.

Sin embargo, un metaanálisis publicado este mismo año por Marcos et al muestra que
existe cierta controversia debido a que aún no hay un consenso sobre la cantidad de
alcohol que se debe consumir para alcanzar este beneficio. Algunos estudios que
analizaron muestran que esta “cantidad moderada” se traduce en uno 385g de cerveza
a la semana, mientras que otros estudios sitúan esta cantidad en 84g a la semana.
Marcos et al concluyeron que esta cantidad con beneficios frente a la patología
cardiovascular variaban en función del sexo, siendo de una bebida al día para mujeres
(en torno a los 16g alcohol/día) y de una o dos bebidas para los hombres (unos 28g
alcohol/día).
Esta diferencia entre sexos también tiene su fundamentación científica y es que en el
estudio publicado por Roerecke et al concluyeron que las mujeres eran mas susceptibles
a los efectos protectores de la cerveza que los hombres.
Estos efectos protectores se deben a la gran presencia de polifenoles en estas bebidas.
Estas moléculas son los principales antioxidantes de la dieta y poseen una gran
capacidad neutralizadora de radicales libres (moléculas encargadas de generar estrés oxidativo y por consiguiente, envejecimiento celular), generando así especies menos
reactivas.
Como consecuencia de su acción antioxidante, los polifenoles poseen actividad
antitrombótica, antiinflamatoria y efectos vasodilatadores, ejerciendo un control sobre
el tono arterial (disminuyen la tensión arterial). El efecto vasodilatador se produce
porque los polifenoles regulan la cantidad de óxido nitroso (NO), encargado de la
homeostasis vascular, aumentando su producción en el endotelio.
Además, los polifenoles han demostrado un papel antiaterogénico, es decir, mejora el
perfil lipídico (disminuye el colesterol total y el colesterol LDL y aumenta el colesterol
HDL) consiguiendo reducir el riesgo de generar la placa de ateroma causante de
accidentes cardiovasculares como los infartos. Este efecto se produce porque los
polifenoles neutralizan los radicales libres, moléculas encargadas de la oxidación de los
lípidos que se acumulan en la pared vascular. Cuando el cuerpo intenta luchar contra
esta oxidación, liberando leucocitos, monocitos y linfocitos T generándose un proceso
inflamatorio que desencadena la formación de la placa de ateroma. Los polifenoles, por
tanto, rompen esta cadena.
Los estudios demuestran también el papel de los polifenoles de la cerveza en la
reducción de la agregación plaquetaria, siendo este efecto antiagregante un factor
asociado a la menor incidencia y prevalencia de la enfermedad cardiovascular.
No cabe duda en los beneficios del consumo de alimentos ricos en polifenoles en
nuestra salud ya que existe gran evidencia científica respaldando estas bondades. Son
cada vez más los estudios que se posicionan a favor del consumo moderado (1 bebida
al día) de bebidas como el vino y la cerveza por su alto contenido en estas moléculas. De
hecho, estas bebidas se encuentran en las pirámides nutricionales como “La pirámide
de alimentación saludable” elaborada por la SENC (Sociedad Española de Nutrición
Comunitaria” en la que se recomienda un consumo moderado y responsable, adaptados
a las costumbres y hábitos locales.

Fuentes bibliográficas

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